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La Escuela Colombia es un modelo educativo que tiene como objetivo: Estudiar críticamente el fenómeno de globalización expresado en el Plan Colombia como medida integral para Colombia y la Región.

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La Biblioteca de la Escuela Colombia es una compilación de documentos que han sido de difusión pública (algunos de los cuales se encuentran en otros servidores) resultado de las diferentes manifestaciones de los diversos sectores y regiones del país, como también de la Comunidad Internacional. La inclusión de los textos en la biblioteca no compromete a la Escuela Colombia con el contenido de los mismos, ni con las organizaciones autoras.

 

Plan Colombia

La cocaína como escudo de la política imperialista de los EEUU

Colombia se ha convertido en pocos años en uno de los países más peligrosos del mundo. Los problemas derivados de la economía, la corrupción y el narcotráfico han puesto en pie de guerra a un país donde la sociedad urbana y rural ya no cree en las instituciones públicas y, hastiada de tanta miseria, ha optado por apoyar a las fuerzas guerrilleras que les ofrecen un halo de esperanza. Su poderoso vecino del norte, los Estados Unidos, han mostrado su preocupación ante la comunidad internacional y como resultado de la misma propusieron el conocido Plan Colombia. Según sus creadores, el Plan Colombia pretende fortalecer la economía y democracia colombiana, además de combatir el narcotráfico. Los políticos norteamericanos lo describen como un esfuerzo para erradicar la producción y el comercio de las drogas, que se encuentran en las zonas controladas por la guerrilla.

El Plan Colombia se compone de cinco objetivos. En primer lugar, ayudar al gobierno a tomar el control del Sur de Colombia, ya que se considera un área de cultivo de drogas. Otro de sus objetivos es el de aumentar la capacidad de interceptación de la cocaína por parte de las autoridades colombianas. El tercer objetivo es aumentar la erradicación de cultivos mediante iniciativas económicas para los actuales cultivadores, y apoyo a las autoridades locales. El cuarto es la promoción de cultivos y empleos alternativos. Por último, también se persigue aumentar la protección de los derechos humanos. A través de este plan, Colombia se convierte en el principal destinatario de ayuda norteamericana después de Egipto e Israel.

Sin embargo, no todo el mundo comparte la visión ofrecida por la gran potencia americana. Los principales detractores del Plan Colombia afirman que se trata de una política creada y promovida por los EEUU para eliminar militarmente a las fuerzas de la guerrilla colombiana , reprimiendo a las comunidades campesinas que la apoyan. Con el éxito reciente de los dos principales movimientos guerrilleros - las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)-, esta guerra no tiene otra finalidad que dirigirse contra la llamada "insurgencia guerrillera".

El interés norteamericano por controlar la guerrilla colombiana radica en la conservación y mantenimiento de su poder imperialista sobre América Latina. La insurgencia colombiana podría cuestionar y modificar la hegemonía norteamericana en el norte de Sudamérica y en la zona el canal de Panamá. Además, el control de los yacimientos de petróleo también resultan un factor clave para la economía norteamericana.

Actualmente, el foco de los conflictos con "el imperio" se encuentra en Colombia, Venezuela y Ecuador, que también recibe el nombre de triángulo radical. Un posible triunfo de las "revoluciones" , todas ellas con un marcado carácter antiamericano, contribuirían a minar la creencia general en América Latina de que la hegemonía de los EEUU es invencible y de que la ideología del libre mercado es inevitable.

El Plan Colombia pretende controlar este triángulo rico en petróleo, lograr la consolidación del poder en el norte de Sudamérica y aplicar la ideología de que la globalización es inevitable en los países vecinos.

La estrategia militar norteamericana se ha centrado cada vez más en la expansión y la eficacia operativa de las fuerzas paramilitares. El terror paramilitar es parte del repertorio de tácticas contra insurgentes de EEUU. Estos realizan una agresiva "limpieza social" de activistas campesinos en regiones enteras, sospechosos de simpatizar con la guerrilla. Decenas de campesinos son asesinados para aterrorizar al resto de la población. La percepción de los colombianos es que se está transformando una guerra civil en una guerra nacional.

Por tanto, los grandes narcotraficantes colombianos no son la gente descrita por los defensores ideológicos del Plan Colombia. Las llamadas narcoguerrillas y los campesinos que cultivan la coca reciben menos del 10% de las ganancias porque ellos sólo producen y gravan la materia prima. Si realmente se quisiera acabar con el narcotráfico bastaría con la adopción de medidas radicales contra sus dos componentes centrales: la banca internacional que alienta el lavado de dólares y la industria química transnacional.

¿Qué hace el gobierno de Colombia para combatir el narcotráfico?

El Gobierno de Colombia ha creado el Plan Colombia como una estrategia para combatir la industria del narcotráfico. Además de para promover el proceso de paz en el país, reactivar la economía y fortalecer los países democráticos de la sociedad. En lo referente a la lucha contra el narcotráfico, el modelo tiene origen en la iniciativa contra el narcotráfico que ideó el Director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP) de EE.UU., Barry McCaffrey, para los Estados Unidos.

Colombia es un país con graves problemas políticos, económicos y judiciales. Un país en crisis en todos los niveles. Crisis fomentada y agravada por los desestabilizadores efectos del narcotráfico, que ha dificultado los esfuerzos del gobierno en el cumplimiento de sus deberes constitucionales.

La estrategia del Plan Colombia busca adelantar una alianza entre los países productores y los países consumidores de narcóticos, basada en los principios de reciprocidad e igualdad. El tráfico de drogas ilícitas constituye una amenaza transnacional compleja. En su opinión, la solución no se logra con recriminaciones mutuas entre países productores y consumidores.

El Plan se basa principalmente en una estrategia económica que genere empleo, que fortalezca la capacidad del Estado para recaudar impuestos y que ofrezca una fuerza económica viable para contrarrestar el narcotráfico. La estrategia fiscal y financiera adoptará medidas severas de austeridad y ajuste con el fin de fomentar la actividad económica, y de recuperar el prestigio tradicional de Colombia en los mercados financieros internacionales.

Otro de los puntos clave es fortalecer la lucha contra el narcotráfico mediante la coordinación de todos los elementos de las Fuerzas Armadas y de la Policía en contra de los traficantes. Su meta es la de eliminar la producción de drogas a gran escala, la de acabar con la violencia y la delincuencia de los grupos armados, promover el respeto por los derechos humanos y romper los nexos entre los grupos armados y el apoyo que reciben de la industria del narcotráfico.

Colombia se ha comprometido a construir un sistema de justicia que sea equitativo y eficaz. Las reformas garantizarán que el sistema sea transparente como accesible e independiente. Estas reformas eficaces constituyen un elemento clave en el restablecimiento de la confianza del público en el Estado. Los problemas de Columbia involucran el sistema de justicia penal en su totalidad. Igualmente, afectan una serie de dependencias del gobierno en las tres ramas de su actividad.

La meta de los próximos seis años es la de reducir en un 50% el cultivo como procesamiento y distribución de la droga.

En resumen, hoy el narcotráfico tiene una estructura más dispersa, más internacional y más oculta, y por ello es más difícil de combatir. Pero actualmente se destinan mayores

recursos a la educación y a la prevención que en épocas anteriores. Recientemente, Colombia ha montado operaciones para destruir los laboratorios y redes de distribución. Están mejorando y fortaleciendo la seguridad y el control de los ríos y espacio aéreo, y están estudiando nuevos métodos de erradicación de los cultivos ilícitos. Todo ello para acabar con el narcotráfico.

Los colombianos

Es una realidad que la gran mayoría de los colombianos desconocen o apenas han oído hablar del Plan Colombia, incluidos los pobladores de las regiones afectadas por él, según mantiene la Oficina Internacional de Derechos Humanos Acción Colombia (OIDHACO). La desinformación, junto con la desconfianza y la falta de credibilidad son las notas comunes de un plan, y de toda una política antidrogas, que están llevando al país a una degradación económica, ambiental, política y social devastadora, frente a la impasibilidad y complicidad de la mayor parte de la Comunidad Internacional y del propio gobierno colombiano.

La acusación de organizaciones de derechos humanos, de colectivos indígenas colombianos y de no pocos líderes de opinión, es unánime. Según advierten estas fuentes, el Gobierno de los Estados Unidos lo único que pretende es combatir la guerrilla y controlar así las plantaciones de cocaína, las cuales generan alrededor de veinte mil millones de dólares al año ante una demanda que ronda las doscientas toneladas de droga, según datos del Control Estratégico Nacional de Drogas y de la Policía Federal Alemana. Otras doscientas toneladas, junto con sus respectivos millones de dólares, treinta mil, irían a parar al mercado europeo.

Se trata sin lugar a dudas de un flujo de dinero considerable, y por lo tanto de un sector de gran interés donde todos quieren participar del pastel. Alrededor de este entramado se extiende todo un complejo y extenso sistema del crimen organizado, donde la explotación, las redes de prostitución y por supuesto el narcotráfico constituyen un pozo sin fondo del que enriquecerse de por vida.

La explotación de las tierras en nombre de megaproyectos relacionados con la exploración petrolera, maderera o minera, la fumigación de miles de hectáreas de terreno y sobre todo los encarnizados enfrentamientos armados están provocando un éxodo masivo de miles de indígenas y la pauperización de los campesinos colombianos. Según Alberto Achito, responsable de la Coordinación Nacional con los Pueblos Indígenas de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) "los únicos beneficiados de esta degradación y de esta guerra son aquellos quienes buscan aprovecharse de la fortuna natural que tiene Colombia". El Plan Colombia, afirma Achito, "No es ningún proyecto de sustitución de cultivos como se ha divulgado a nivel oficial ni tampoco arremeter contra el narcotráfico, sino que los blancos reales son el pueblo: los indígenas, los negros, los campesinos".

La experimentación con herbicidas para la fumigación de las plantaciones de cocaína es una de las peores violaciones contra los derechos económicos, sociales y ambientales a la que se ven sometidos desde hace años los campesinos e indígenas colombianos. La utilización discrecional de productos altamente contaminantes con el fin de fumigar las plantaciones de cocaína, no sólo han acabado con el cultivo de productos agrícolas de numerosas familias de campesinos, sino que además suponen un probado ataque ecológico contra la tierra, el agua y el aire al ser lanzados desde helicópteros, ocasionando por tanto un daño irreparable en los habitantes que consumen esos alimentos, que beben de esa agua y que respiran ese aire. Un perjuicio ambiental y social inútil si se tiene en cuenta que tras haber fumigado intensivamente durante nueve años los cultivos de cocaína, éstos han pasado de 41.000 hectáreas en 1992 a 122.500 en 1999, provocando el desplazamiento de miles de campesinos hacia nuevas tierras donde cultivar.

Este estrepitoso fracaso llevó a la Oficina de Drogas de Washington a plantear una alternativa: era necesario aumentar de forma significativa la presencia y actuación de las fuerzas armadas, en especial contra las guerrillas, a quienes acusan de haber impedido la fumigación. La aplicación de la nueva estrategia no se hizo esperar y zonas controladas por la insurgencia como Miraflores en el Guaviare, el Medio y Bajo Caguán fueron fumigadas intensivamente sin excluir pastos, cultivos legales, cultivos de experiencias locales de desarrollo alternativo como el caucho y el cacao, ganado, fuentes de agua, peces, y aún más grave, escuelas, viviendas, personas, etc.

Stan Goff, un militar retirado de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos que durante 1992 brindó entrenamiento militar en Colombia para programas antidroga lanzó una dura ofensiva contra el Plan Colombia y aseguró que la estrategia del gobierno norteamericano es sacar a la guerrilla de la cocaína. Según Goff la cocaína es un negocio que genera miles de millones de dólares al año y que no existiría sin complicidad oficial, y la guerrilla resulta un obstáculo a derribar. La propuesta de las FARC de establecer un sistema de sustentación del precio de la cocaína y cultivos alternativos fue rechazada por el gobierno de Pastrana, bajo presión de los Estados Unidos. El militar fue más allá en sus acusaciones y afirmó que el verdadero objetivo de la Casa Blanca es el petróleo. "El principal interés de Estados Unidos es el petróleo. Se trata de defender operaciones de la OXY, la British Petroleum (hoy fusionada con la norteamericana Amoco) y la Texas, y asegurar el control en los futuros campos colombianos. Las operaciones antinarcóticos de entrenamiento eran una mentira de las Fuerzas Especiales. Ahora tampoco creo que se estén preparando batallones antinarcóticos sino antiguerrilla. Aunque el gobierno norteamericano presentó una operación antidrogas, nunca mencionamos las palabras coca o narcotraficante en nuestros entrenamientos", aseguró Goff.

Lo único que está generando esta lucha contra las guerrillas son cruentos enfrentamientos que afectan especialmente a la sociedad civil. ¿Y qué hace el gobierno de Pastrana para impedirlo? La respuesta del Gobierno colombiano, para múltiples organizaciones e instituciones civiles, es nula. "Es más, el Gobierno y el Senado de la República han manifestado, sin empacho, que los pueblos indígenas somos los culpables de que Colombia no haya progresado porque no los hemos dejado extraer esos recursos, porque no hemos permitido el ingreso de los inversionistas para que exploten una riqueza que les es ajena", advierte Alberto Achito. La situación que vive actualmente Colombia es tan delicada que incluso desde la Iglesia se ha lanzado un aviso en forma de premonición: "Si los Estados Unidos dan curso al "Plan Colombia" y Pastrana accede a continuar con la fumigación de las plantaciones de coca, tememos que esto sea otra Revolución Cubana".

http://www.ub.es/solidaritat/observatori/esp/colombia/datos

http://www.po.org.ar/po/po666/colombia.htm

http://usembassy.state.gov/posts/col

http://www.iepe.org/econoticias/Latinoamérica.htm

http://alainet.org

http://www.derechos.org/koaga/

http://derechos.org/nizkor/colombia

www.eurosur.org/rebelion/petras/geopolitica220201.htm

http://www.geocities.com/Heartland/Estates/9451/narcotic.htm

Sara Beltrán

Lourdes Baena

Montse Ortigosa


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