DEBATE SOBRE ERRADICACIÓN FORZADA DE LOS CULTIVOS DE COCA Y AMAPOLA
POSICIÓN DE LA "ORGANIZACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE LA AMAZONIA COLOMBIANA" - OPIAC
Seminario sobre cultivos ilícitos, Paipa septiembre de 2000 La discusión sobre los proyectos de guerra biológica. La propuesta de un "grupo científico" examinador Ponencia de la OPIAC: un veto a las investigaciones de la guerra. Seminario sobre cultivos ilícitos, Paipa septiembre de 2000. Del 21 al 23 de septiembre de 2000, se cumplió en Paipa, el "Seminario Taller Medio Ambiente, Cultivos Ilícitos y Desarrollo Alternativo", convocado por el Ministerio del Medio Ambiente y el diario EL TIEMPO, con el objetivo general de "Contribuir a la búsqueda de soluciones ambientalmente sostenibles a la problemática de los cultivos ilícitos y su erradicación, a partir de los planteamientos, propuestas y experiencias que sobre el tema tengan el sector estatal, las organizaciones sociales, la academia y las Organizaciones no Gubernamentales".
CEUDES, en la presente nota, se refiere a este evento para destacar aspectos centrales en debate y llamar la atención de los lectores sobre un documento de gran importancia: la ponencia presentada porOPIAC.
Asistieron a este Seminario alrededor de 80 personas, analistas vinculados al sector público, la Policía Antinarcóticos, organizaciones sociales, representantes de la comunidad académica, de organizaciones no gubernamentales y expertos internacionales.
El seminario consideró los puntos siguientes: Impactos sociales y ambientales de los cultivos ilícitos, evaluación de las políticas, alternativas, corresponsabilidad internacional, actores del desarrollo alternativo. Las ponencias e intervenciones, en su gran mayoría, fueron opuestas a la fumigación química y a la guerra biológica y favorables a la investigación de alternativas para apoyar la paz.
La discusión sobre los proyectos de guerra biológica En las discusiones se destacó el tema de la guerra biológica, denominada de manera inapropiada
"control biológico", para la erradicación de la coca.
El Ministerio del Medio Ambiente había elaborado "una propuesta de investigación" con dos propósitos: (1) la búsqueda de sistemas de producción alternativos sostenibles y (2) la identificación, "a partir de la biodiversidad nativa" de "especies que puedan emplearse como controladores biológicos de los cultivos ilícitos, sin poner en riesgo el medio ambiente ni la salud humana", según expresó el Ministro a la Revista Cambio (24/VII/2000).
Como ahora se sabe, hacía alusión al Proyecto titulado "Formas Alternativas Integrales y Productivas de Protección de la Biodiversidad en las Zonas Afectadas por Cultivos de Coca y su Erradicación", para ser ejecutado por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI. Remitimos al lector a los artículos de análisis de tal Proyecto, publicados en la pagina de CEUDES en Internet y al libro "Los cultivos ilícitos" de la Defensoría del Pueblo (Bogotá, agosto de 2000).
En el Seminario de Paipa se mantuvo un disenso muy importante y la oposición que desde hace meses realizan sectores significativos de la comunidad científica colombiana, organizaciones sociales e indígenas, organizaciones no gubernamentales, senadores y representantes del Congreso Nacional y ahora la Defensoría del Pueblo, en cuyo libro "Los cultivos ilícitos" reitera que el concepto de "control biológico" ha sido mal empleado cuando se refiere a la erradicación de la coca, pues esta no es una plaga ni una maleza.
También se ha indicado que tal uso de "controladores biológicos", con efectos nocivos sobre la salud humana y el medio ambiente, significaría en realidad la difusión de plagas y enfermedades, estimularía utilización de más tóxicos químicos por parte de los cultivadores, como respuesta para "defender" sus plantíos de coca y demandaría más "controladores biológicos". Negocios redondos tanto para los productores y mercaderes de agroquímicos como para los de "controladores biológicos", inscritos en alternativas de guerra que agudizan el desplazamiento forzado de poblaciones y la agudización de la crisis humanitaria en el país.
La propuesta de un "grupo científico" examinador. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente propuso en el Seminario de Paipa convocar a un "un grupo científico independiente del más alto nivel y representativo del saber colombiano", con el fin de "examinar" la propuesta de estudio antes citada, "reafirmarla en caso que sea aceptable, o proponer alternativas".
Surgen ahora varias preguntas: ¿Están abriendo así el espacio para renunciar a ese Proyecto?, ¿Buscarán darle legitimidad más adelante a este estudio, u otro similar, con un nuevo disfraz "científico"?
Quizás es temprano para responder. Pareciera que la propuesta de convocar un grupo científico examinador representa en el momento un reacomodo defensivo, de una propuesta que ha recibido una dura crítica. Pero es necesario mantener la vigilancia y la oposición frente a los proyectos de la guerra biológica, así como la exigencia de suspensión de las fumigaciones químicas.
El Proyecto mencionado aún no ha sido retirado, si bien es una propuesta "que no ha empezado a caminar" como dijo en el Seminario de Paipa la Dirección del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI.
Además, la investigación, o el uso de armas biológicas (de manera abierta o secreta), quizás no depende totalmente de las decisiones del Ministerio del Medio Ambiente.
Ponencia de la OPIAC: un veto a las investigaciones de la guerra Particular importancia reviste la posición de las organizaciones indígenas, en especial de la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana OPIAC, organización que representa a más de medio centenar de Pueblos.
La OPIAC, en la ponencia presentada por su Presidenta, Emperatriz Cahuache, con base en la defensa de los "Planes de Vida" definidos por los Pueblos Indígenas, manifiesta que "se opone, rechaza y veta" la investigación mencionada propuesta por el Ministerio del Medio Ambiente.
Señala que el Ministerio del Medio Ambiente y el SINCHI han violado un "Acta de compromiso" firmada con la OPIAC para desarrollar un proceso participativo iniciado en la región, denominado "Agenda 21 Amazonia Colombiana", del cual la OPIAC se retira mientras el gobierno no aclare su
posición a través del Ministerio del Medio Ambiente y del SINCHI.
Concluye la ponencia con un conjunto de propuestas alternativas, discutidas y aprobadas por su Junta Directiva, como la tesis de la "erradicación manual de cultivos con fines ilícitos" acompañada de políticas que garanticen "la supervivencia y la seguridad alimentaria de los campesinos cultivadores"; el rechazo a toda erradicación forzada contra campesinos o indígenas, así como a la fumigación química y al mal llamado "control biológico" contra los cultivos de coca. Propone la realización de "una reunión regional amazónica" en la cual participen las autoridades tradicionales indígenas, los gobernadores indígenas, los Curacas, con el Ministerio del Medio Ambiente y otros organismos del gobierno, para establecer compromisos en relación con estos puntos. Exige a la Presidencia de la República y a todas las instancias gubernamentales consultar con las organizaciones indígenas todo proyecto de la denominada "Empresa Colombia".
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